{"id":234,"date":"2020-08-27T16:53:00","date_gmt":"2020-08-27T20:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fundacionpalm.org\/?p=234"},"modified":"2022-08-16T17:29:28","modified_gmt":"2022-08-16T21:29:28","slug":"el-santo-domingo-que-erwin-walter-palm-descubrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacionpalm.org\/index.php\/2020\/08\/27\/el-santo-domingo-que-erwin-walter-palm-descubrio\/","title":{"rendered":"El Santo Domingo que Erwin Walter Palm descubri\u00f3"},"content":{"rendered":"\n<p>Palm lleg\u00f3 con una maleta y una m\u00e1quina de escribir a San Pedro de Macor\u00eds sin conocer nada del pa\u00eds ni de su idioma. Se incorpor\u00f3 al peque\u00f1o mundo intelectual local y logr\u00f3 formar parte del cuerpo docente de la Universidad de Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>A Erwin Walter Palm le debemos la valoraci\u00f3n de los edificios antiguos de Santo Domingo desde una visi\u00f3n academicista. En la conformaci\u00f3n de un ideal nacionalista, los dominicanos conservaban el orgullo de haber sido el punto inicial de la cultura europea en Am\u00e9rica y los edificios coloniales, abandonados y v\u00edctimas del deterioro acumulado, representaban, de alguna manera, el testimonio de ese ideal.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"401\" src=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Hilde-loewenstein-y-Erwin-Walter-Palm-en-el-balneario-Montecatini-1936.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-235\" srcset=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Hilde-loewenstein-y-Erwin-Walter-Palm-en-el-balneario-Montecatini-1936.jpg 500w, https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Hilde-loewenstein-y-Erwin-Walter-Palm-en-el-balneario-Montecatini-1936-300x241.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption>Hilde-loewenstein y Erwin Walter Palm en el balneario Montecatini, 1936<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Los grandes templos y edificios civiles serv\u00edan de muestrario de \u00e9pocas ya remotas en las que la ciudad goz\u00f3 de un ef\u00edmero esplendor, una marca de que aqu\u00ed no hubo un territorio intrascendente sino un lugar que aglutin\u00f3 la grandeza de la cultura grecolatina junto a un apogeo comercial y pol\u00edtico extraordinario. Salvo en la literatura, los inmuebles que representaban ese esp\u00edritu hist\u00f3rico no formaron parte de estudios acad\u00e9micos ni mucho menos de pol\u00edticas de conservaci\u00f3n. M\u00e1s bien se actuaba en ellos para trabajos de mantenimiento siempre con una visi\u00f3n de uso y no por su carga cultural. El m\u00e1s atractivo para los visitantes y locales era la antigua Casa del almirante, hoy Alc\u00e1zar de Col\u00f3n, ruina solitaria que motiv\u00f3 su adecuaci\u00f3n para que pudiera ser recorrida a trav\u00e9s de caminos y jardines que evocaban lo pict\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Erwin Walter Palm vino aqu\u00ed en 1940 tras su traves\u00eda escapando del holocausto nazi encontr\u00f3 una ciudad que aun preservaba su imagen tradicional con una serie de inmuebles que estaban detenidos en el tiempo. Es muy probable que Santo Domingo le pareciera un asentamiento medieval perdido en una isla del Caribe, cuyas caracter\u00edsticas le motivaron a descubrirla y a entender su proceso constructivo a trav\u00e9s de la historia. M\u00e1s all\u00e1 de sus primac\u00edas, Palm se detuvo a leerla como conjunto, como un texto de estilos arcaicos como si se tratara de un documento escrito en el castellano antiguo, con sus detalles ornamentales, sus soluciones espaciales, su escala y su vocabulario enriquecido por la creatividad de tantos artesanos que insertaron sus propios c\u00f3digos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed hubo una arquitectura purista, trasladada desde la metr\u00f3polis sin muchas modificaciones como s\u00ed suceder\u00edan en Tierra Firme con sus adaptaciones de experiencias prehisp\u00e1nicas que aqu\u00ed no se incorporaron a la arquitectura. Palm intuy\u00f3, desde un principio, que Santo Domingo conten\u00eda los elementos propios de un rom\u00e1nico simplificado, de un g\u00f3tico adaptado y de variaciones renacentistas que poco a poco se unieron con un barroco que gan\u00f3 preeminencia con los a\u00f1os. Sin embargo, para un esp\u00edritu investigador como el de Palm, intuirlo no serv\u00eda de nada si no se demostraba con estudios apegados al rigor de una persona que se hab\u00eda doctorado en filolog\u00eda, arqueolog\u00eda y en historia del arte, conocedor de la arquitectura cl\u00e1sica en todas sus vertientes.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"392\" height=\"500\" src=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Erwin-Walter-Palm-joven.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-236\" srcset=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Erwin-Walter-Palm-joven.jpg 392w, https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Erwin-Walter-Palm-joven-235x300.jpg 235w\" sizes=\"auto, (max-width: 392px) 100vw, 392px\" \/><figcaption>Erwin Walter Palm joven<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>De no haber sido tan fuerte el impacto que le produjo Santo Domingo y a la carencia de estudios que le sirvieran de apoyo para iniciar sus investigaciones, es muy probable que su paso por la isla fuera breve, tal como fue la de cientos de inmigrantes que se marcharon a M\u00e9xico, a Argentina, Brasil y otros territorios de mayores oportunidades para el mundo intelectual. Los catorce a\u00f1os de estad\u00eda de Palm aqu\u00ed junto a su brillante esposa Hilde Lowenstein (la futura gran poeta Hilde Domin) le permitieron conocer a fondo los edificios, la ciudad y el paisaje local, hacer estudios comparativos de los monumentos y descubrir de d\u00f3nde ven\u00eda cada pieza en ellos colocados, d\u00f3nde exist\u00edan detalles similares en inmuebles hist\u00f3ricos europeos, qu\u00e9 razones existieron para que aqu\u00ed se diseminaran, cu\u00e1les son los elementos \u00fanicos que solo aqu\u00ed se encuentran y, por \u00faltimo, su clasificaci\u00f3n, catalogaci\u00f3n y validaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"465\" height=\"500\" src=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Los-Palm.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-237\" srcset=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Los-Palm.jpg 465w, https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Los-Palm-279x300.jpg 279w\" sizes=\"auto, (max-width: 465px) 100vw, 465px\" \/><figcaption>Los Palm<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Su obra cumbre,&nbsp;<em>Los monumentos arquitect\u00f3nicos de La Espa\u00f1ola<\/em>&nbsp;(Universidad de Santo Domingo, 1955), es insuperable. Muchos otros textos publicados en diarios, en revistas y en libros completan su producci\u00f3n dominicana que, sumado a su larga lista de investigaciones sobre Am\u00e9rica, Andaluc\u00eda, Oriente, los cl\u00e1sicos y Alemania, lo consolidan como figura de primer orden en el escenario acad\u00e9mico internacional. Gracias a Erwin Walter Palm se establecieron los principios para la valoraci\u00f3n del hoy llamado patrimonio cultural dominicano y sus estudios dieron pie para generar todo un proceso de rescate y valoraci\u00f3n con el que se logr\u00f3, finalmente, que esta ciudad se declarara, con justicia, Patrimonio Cultural Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Palm lleg\u00f3 con una maleta y una m\u00e1quina de escribir a San Pedro de Macor\u00eds sin conocer nada del pa\u00eds ni de su idioma. Se incorpor\u00f3 al peque\u00f1o mundo intelectual local y logr\u00f3 formar parte del cuerpo docente de la Universidad de Santo Domingo. Gan\u00f3 la beca Guggenheim que le permiti\u00f3 ampliar su formaci\u00f3n en los Estados Unidos y abri\u00f3 su vivienda de la Av. Independencia (hoy desparecida) para que all\u00ed se reunieran mentes avanzadas a compartir sus conocimientos, desde dominicanos a extranjeros que pasaron por el pa\u00eds para disfrutar de su hospitalidad, como fue el caso de Andr\u00e9 Breton.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de los que le conocieron han trasmitido sus experiencias con \u00e9l: adusto, pensativo, inquieto, afable que, junto a su compa\u00f1era, lograban crear un ambiente de camarader\u00eda bajo los efectos de los famosos daiquir\u00eds que ella preparaba. \u00c9l se dec\u00eda poeta, Hilde se presentaba como fot\u00f3grafa (con una s\u00f3lida formaci\u00f3n acad\u00e9mica impresionante en diferentes ramas); Palm public\u00f3 en la revista de la Poes\u00eda Sorprendida mientras ella jam\u00e1s imagin\u00f3 su destino como la gran poeta que se convirti\u00f3 justo cuando se descubri\u00f3 en su estancia en Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>Eduardo Tejeira, eminente arquitecto investigador de origen paname\u00f1o -ya ido- me cont\u00f3 que fue el \u00faltimo doctorando de Erwin Walter Palm en la Universidad de Heidelberg, Alemania. El maestro, con fama de misterioso y erudito ten\u00eda man\u00edas particulares, como por ejemplo, adelantar o retrasar relojes a su conveniencia o cambiar datos hist\u00f3ricos para retar a sus estudiantes a descubrir el error. Era exigente e implacable. Sin embargo, Tejeira recordaba la debilidad de Palm cuando alg\u00fan visitante pasaba por la Escuela y dec\u00eda que era dominicano. De inmediato su cara cambiaba y se convert\u00eda en un ser juguet\u00f3n y alegre, conversador e insistente por saber cosas sobre la Rep\u00fablica Dominicana. Tal parece que su hoja de vida al nacer lleg\u00f3 destinada a Santo Domingo, justo un d\u00eda como hoy, el 27 de agosto de 1910. Nosotros, desde la Fundaci\u00f3n que lleva su nombre, seguimos en su traves\u00eda por los misterios que encierra la arquitectura dominicana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"377\" height=\"500\" data-id=\"239\" src=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Portada-del-libro-de-Erwin-Walter-Palm-en-1955.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-239\" srcset=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Portada-del-libro-de-Erwin-Walter-Palm-en-1955.jpg 377w, https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Portada-del-libro-de-Erwin-Walter-Palm-en-1955-226x300.jpg 226w\" sizes=\"auto, (max-width: 377px) 100vw, 377px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"342\" height=\"500\" data-id=\"238\" src=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Erwin-Walter-Palm.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-238\" srcset=\"https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Erwin-Walter-Palm.jpg 342w, https:\/\/fundacionpalm.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Erwin-Walter-Palm-205x300.jpg 205w\" sizes=\"auto, (max-width: 342px) 100vw, 342px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palm lleg\u00f3 con una maleta y una m\u00e1quina de escribir a San Pedro de Macor\u00eds sin conocer nada del pa\u00eds ni de su idioma. 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